Soy abogada de marcas. En el papel, mi trabajo es buscar anterioridades, clasificar productos, redactar solicitudes y contestar requerimientos del IMPI.
En la práctica, buena parte del tiempo hago otras cosas que nadie me enseñó en la facultad.
Psicóloga
Para acompañar el duelo de soltar un nombre que alguien usó durante años sin registrarlo.
Es la conversación más difícil de este trabajo. Llega una persona con un negocio que funciona, con clientes que la conocen por ese nombre, con rótulos, empaques y una cuenta con miles de seguidores. Y resulta que alguien más lo registró primero, o que el signo no es registrable porque describe el producto.
No hay un argumento jurídico que arregle eso. Lo que hay es una decisión difícil que conviene tomar pronto, porque cada mes que pasa el nombre vale más y duele más dejarlo.
Traductora
Para explicar que un oficio del IMPI no es una negativa, que un impedimento se contesta, y que “anterioridad” no significa que ya perdiste.
Buena parte del miedo de un titular viene de no entender el documento que tiene enfrente. Cuando se explica en castellano, casi siempre resulta menos grave de lo que parecía. Y cuando es grave, al menos se sabe por qué.
Aguafiestas
Para decir que no antes de que gasten.
Hay nombres preciosos que no son registrables. Decirlo a tiempo es parte del servicio, aunque signifique que esa persona no me contrate ese día. Las tasas oficiales no se devuelven, y una solicitud mal planteada no sale más barata: obliga a rehacer el trámite y a pagarlo otra vez.
Memoria
Para avisar de los vencimientos que nadie tiene en el calendario.
La declaración de uso se presenta dentro de los tres meses posteriores al tercer año del otorgamiento. Si no se presenta, el registro caduca de pleno derecho, sin que el Instituto tenga que declararlo. Es, en nuestra experiencia, una de las pérdidas de derechos más frecuentes y más evitables.
Lo que queda
Si algo he aprendido llevando marcas es que el trabajo técnico es la parte fácil. La difícil es ayudar a alguien a tomar, con información completa, una decisión sobre algo que construyó con los años.
Por eso insisto tanto en el mismo punto: el momento de registrar es antes de que el nombre importe. Después, la conversación ya no es jurídica.
Si tienes dudas sobre tu marca, escríbenos. La búsqueda de viabilidad es sin costo y te decimos con franqueza qué vemos.