Recorre los pasillos, graba recetas, prueba electrodomésticos y reseña productos para una comunidad enorme que confía en su criterio. "La Señora de Costco" convirtió esos recorridos en un negocio: su ingreso no viene de la tienda, sino de las marcas que le pagan por aparecer en esos anaqueles.
Y ahí apareció el problema. Quiso registrar el nombre con el que todo el mundo la conoce, y no pudo.
Por qué no se puede
Porque el nombre incorpora una marca registrada de un tercero.
El artículo 173, fracción XVIII, de la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial impide registrar signos idénticos o semejantes en grado de confusión a una marca ya registrada y vigente, aplicada a los mismos o similares productos o servicios. Un signo que contiene íntegramente una marca ajena difícilmente supera ese examen.
A eso se suma la fracción XV: no son registrables los signos susceptibles de engañar al público o inducir a error, incluidos los que sugieren un origen empresarial que no existe. Un nombre así puede dar a entender que hay respaldo o afiliación de la cadena, cuando no la hay.
El riesgo no es solo no poder registrar
Que el IMPI niegue el registro es el escenario amable. Hay otro peor: construir durante años una audiencia, un ingreso y una identidad sobre un nombre que nunca va a ser tuyo.
- No puedes impedir que otra persona use un nombre parecido, porque tú tampoco tienes derechos sobre él.
- No puedes licenciarlo ni cederlo, así que no forma parte del patrimonio de tu negocio.
- La titular de la marca puede, en su momento, pedirte que dejes de usarlo. Y si lo hace, te quedas sin el nombre con el que te conoce tu público.
Esto le pasa a muchos negocios, no solo a creadores
El patrón se repite: la tienda especializada en refacciones de una armadora, el taller que se anuncia con el nombre de la marca que repara, el revendedor que arma su identidad alrededor del producto que distribuye. Todos construyen reconocimiento sobre un activo ajeno.
Existe un margen legítimo —referirse a una marca para describir lo que haces, de forma veraz y sin sugerir afiliación— pero ese margen no alcanza para convertir el nombre ajeno en marca propia.
Qué hacer en su lugar
- Construye un signo propio y distintivo, que pueda registrarse y defenderse.
- Si tu actividad está vinculada a una marca conocida, que esa relación se exprese en la descripción de lo que haces, no en tu nombre.
- Haz la búsqueda de anterioridades antes de imprimir, abrir la cuenta o lanzar la campaña.
- Si realmente necesitas usar la marca de un tercero, el camino es una licencia por escrito, no el uso de hecho.
El nombre con el que te conoce tu audiencia es, con frecuencia, tu activo más valioso. Conviene que sea tuyo desde el primer día.
Si tienes dudas sobre si el nombre de tu proyecto es registrable, escríbenos: el estudio de viabilidad es sin costo.